El cambio climático es la variación global del clima de la tierra. Este cambio, que en gran parte se da por causas naturales, también viene dado por la acción humana. Y es que existe un consenso casi unánime entre la comunidad científica acerca de cómo nuestro sistema de producción y consumo de energía altera el clima global, lo que puede provocar una serie de problemas tanto medioambientales como socioeconómicos.

El llamado efecto invernadero es un proceso natural que hace que parte de la radiación solar no pase de la atmósfera, mientras que la que pasa sea absorbida por la tierra. La tierra, al calentarse, irradia el calor al exterior y es absorbido por los gases de la atmósfera (gases de efecto invernadero). Gracias a este proceso, la temperatura de la tierra es suficientemente estable y cálida para ser habitada.

El problema viene cuando se genera un exceso de estos gases y estos se quedan en la atmósfera, haciendo que la temperatura global aumente más de lo que debería. Hace miles de años, los cambios en la temperatura se daban principalmente por cambios de la órbita de la tierra alrededor del sol; ahora, los cambios se deben a las concentraciones atmosféricas de CO2.

La quema de combustibles fósiles para convertirlos en energía ha propiciado un aumento del CO2 en la atmósfera. Este tipo de combustibles (carbón, gas natural o petróleo) se utilizan desde finales del siglo XVII , y son precisamente la causa de este incremento de dióxido de carbono.

Esto, unido a otros factores como el metano acumulado en los vertederos y el expulsado por los sistemas digestivos de los animales que pastan, criados en masa para la producción alimenticia, ha hecho que la temperatura de la tierra no haya parado de aumentar desde que se empezó a registrar hace más de 150 años.

Consecuencias del cambio climático

El descubrimiento de la influencia del hombre en el cambio climático no es ni mucho menos nuevo. A finales del siglo XIX, algunos científicos ya teorizaban sobre cómo la actividad humana impactaba sobre el clima global, pero no fueron tomados en serio.

No fue hasta la década de 1950 en la que el científico americano Charles David Keeling (1928-2005), pudo demostrar que efectivamente el aumento de dióxido de carbono contribuía de forma directa al aumento de la temperatura de la tierra.

Keeling acampó en el parque Big Sur de California y tomó muestras de aire para medir la cantidad de dióxido de carbono que había en él. Tres años más tarde de aquella medición la repitió en Mauna Loa, Hawai, descubriendo que había aumentado. La tendencia al alza del CO2 es conocida como curva de Keeling, y cada año es más pronunciada.

Las décadas posteriores confirmaron los temores de Keeling. Poco a poco se ha logrado un consenso internacional entre la comunidad científica, que ha llevado a algunos gobiernos (mediante pactos como el de Kyoto o el de París) a tomar medidas y hacer frente al cambio climático a pesar de la oposición de algunos líderes mundiales.

El cambio climático afecta al planeta en todo su conjunto:

  • El aumento de las temperaturas hace que se derritan las capas de hielo de los polos y los glaciares, provocando un aumento del nivel de mares y océanos. Esto hace que el riesgo de inundaciones y erosión en zonas costeras de baja altitud aumente.
  • Algunos fenómenos climáticos se extreman, como pueden ser las lluvias, causando inundaciones o deterioro de la calidad del agua. Además, cada vez son más frecuentes.
  • Las temperaturas en invierno y verano se extreman, y han aumentado los casos de muertes provocadas por altas temperaturas y por el frío.
  • La agricultura, el turismo o la silvicultura, sectores dependientes del clima, se ven afectados por estas variaciones en las temperaturas y por los niveles de precipitaciones.
  • La flora y la fauna de determinadas zonas también se ven afectadas por estos cambios que ponen en peligro sus hábitats naturales.

Como vemos, el impacto no es solo medioambiental sino que también afecta a nivel económico y social. Ante estas evidencias, está claro que entre todos debemos hacer lo posible para combatir el calentamiento global.

Sin embargo, parece que en algunos países es algo que todavía vemos muy lejos, y el no vivir ciertos sucesos en primera persona dificulta que seamos conscientes de que el problema es muy real. Ahí entra en juego The Zone of Hope, una iniciativa creada para que veamos qué puede ocurrir si no tomamos cartas en el asunto.

The Zone of Hope: experimenta el calentamiento global mediante VR

La compañía Aigües de Barcelona (AGBAR), con el fin de mostrar los efectos que el calentamiento global puede causar, ha creado una experiencia de realidad virtual nunca vista en Europa.

AGBAR cuenta con una tecnología llamada Immersive extreme (inmersión extrema), que permite recrear escenarios en entornos tridimensionales de 360º, en los que nos moveremos e interactuaremos con elementos físicos.

Para hacer más real la experiencia, no solo veremos cómo el frío ha aumentado, sino que también lo sentiremos en nuestra piel gracias al sistema Hyper Sense, que hará que experimentemos las sensaciones térmicas y climáticas en función de lo que esté ocurriendo. Este sistema, unido a la representación del entorno mediante realidad virtual, dota de mayor realismo a cada situación que vivamos en el transcurso de la experiencia.

Mediante esta tecnología, The Zone of Hope presenta un futuro distópico en el que acompañamos a Violeta, una niña nacida en 2018, que a través de 3 etapas diferentes de su vida nos mostrará cómo ha afectado el cambio climático al entorno.

El objetivo de The Zone of Hope es trasladar el impacto del calentamiento global, que todavía no experimentamos con tanta fuerza como otras zonas del planeta, a entornos cercanos y conocidos. Es muy impactante ver, aunque sea de forma virtual, la Plaza de España y sus calles colindantes completamente inundada, como si se tratara de Venecia. O ver el embalse La Baells del río Llobregat completamente seco por culpa del calor extremo.

Esta experiencia busca concienciar a los usuarios sobre los peligros del calentamiento global haciéndonos ver y sentir en primera persona sus efectos. Además de la exposición, Aigües de Barcelona ofrece varios recursos audiovisuales a través de su página web para que podamos informarnos sobre diversos aspectos medioambientales, y sobre qué podemos hacer como individuos para contribuir a la causa.

Si quieres visitar The Zone of Hope puedes conseguir tu entrada a través de este enlace reservando con 24 horas de antelación. Podrás participar en grupos de 4 personas máximo.

Esta exposición nos ha parecido una forma genial de concienciar a la población sobre los riesgos de no cuidar el medio ambiente, aunando tecnología y ecologismo en una experiencia que estamos seguro que no olvidarás.

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